También
Cristo padeció por nosotros
1 Pedro 2:21- 25
Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por
nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en
su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía,
no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó él mismo nuestros pecados en su
cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados,
vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados Porque vosotros erais como ovejas
descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.
1 Pedro 4:18 Y: Si el justo con dificultad se salva,
¿En dónde aparecerá el impío y el pecador
De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus
almas al fiel Creador, y hagan el bien.
Te he puesto para mostrar en ti mi poder
Para
que mi nombre sea anunciado en toda la
tierra
Éxodo 9:16 Y a la verdad yo te he puesto para
mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra.
Te
he puesto para luz de los gentiles
Hechos 13:47,
48 Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de
los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y
glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados
para vida eterna.
Tendré
Misericordia de Quien yo Quiera
Romanos 9:15-
23 Pues a Moisés dice: Tendré
misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me
compadezca. Así que no
depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene
misericordia. Porque la Escritura dice
a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para
que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene
misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa?
porque ¿quién ha resistido a su voluntad?
Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá
el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el
barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para
deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo
mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos
de ira preparados para destrucción, y
para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de
misericordia que él preparó de antemano para gloria,
2 Corintios
4:7 Pero tenemos este tesoro en
vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,
Tentación
1
Corintios 10:13 No os ha
sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios,
que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará
también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.
Dios es la Cabeza de Cristo
1
Corintios 11:3 Pero quiero que sepáis que
Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza
de Cristo.
1
Corintios 15:27, 28 Porque
todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido
sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Pero luego que todas las cosas le estén
sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas
las cosas, para que Dios sea todo en todos.
Efesios 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, así
como Cristo
es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.
Tesoros
en el cielo
Mateo 6:19- 21 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la
polilla y el orín corrompen, y donde
ladrones minan y hurtan; sino haceos
tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones
no minan ni hurtan. Porque donde esté
vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Testigos
de Cristo Somos
Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido
sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda
Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Romanos 1:9 Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi
espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros
siempre en mis oraciones,
2 Corintios
1:23 Mas yo invoco a Dios por testigo
sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavía a
Corinto.
2 Corintios 11:4 Porque si
viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si
recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que
habéis aceptado, bien lo toleráis;
Gálatas 3:20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios
es uno.
Filipenses 1:8 Porque Dios me es testigo de cómo os amo a
todos vosotros con el entrañable amor de Jesucristo.
1
Tesalonicenses 2:5 Porque
nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo;
1
Tesalonicenses 2:10 Vosotros sois
testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente
nos comportamos con vosotros los creyentes;
Todo lo que no proviene de fe, es pecado
Romanos 14:22,
23 ¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que
no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es
condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es
pecado.
Todo
aquel que comete pecado
Infringe también la ley
1 Juan 3:4
Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es
infracción de la ley.
Todo Está Reservado Para el Fuego
2 Pedro 3:7 pero los cielos y la tierra que existen
ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día
del juicio y de la perdición de los hombres impíos.
2 Pedro 3:10-
12 Pero el día del Señor vendrá
como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande
estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras
que en ella hay serán quemadas. Puesto
que todas estas cosas han de ser deshechas !cómo no debéis vosotros andar en
santa y piadosa manera de vivir,
esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los
cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se
fundirán!
Todo
hombre sea pronto para oír
Tardo
para hablar, tardo para airarse
Santiago 1:19- 23
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo
para hablar, tardo para airarse; porque
la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y
abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual
puede salvar vuestras almas. Pero sed
hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros
mismos. Porque si alguno es oidor de la
palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en
un espejo su rostro natural.
Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece
Sé
vivir humildemente, y sé tener abundancia
Filipenses 4:12,
13 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy
enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener
abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Todos serán salados con fuego
Tened
sal en vosotros mismos
Marcos 9:49,
50 Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con
sal. Buena es la sal; mas si la sal se
hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened
paz los unos con los otros.
Tradiciones
Gálatas 4:9-
11 mas ahora, conociendo a Dios, o
más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los
débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y
los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros.
Tribulación
2 Corintios
1:3- 7 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor
Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones,
para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier
tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por
Dios. Porque de la manera que abundan
en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo
nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y
salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la
cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.
Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como
sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.
2 Corintios
6:4- 10 antes bien, nos recomendamos en
todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en
necesidades, en angustias; en azotes, en
cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en
ayunos; en pureza, en ciencia, en
longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con
armas de justicia a diestra y a siniestra;
por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como
engañadores, pero veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como
moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; como
entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos;
como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.
2 Corintios 8:2, 3
que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su
profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han
dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas,
Tristeza
según Dios
2
Corintios 7:10 Porque la tristeza que es según Dios produce
arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la
tristeza del mundo produce muerte.
Tú
naciste del todo en pecado
Y
le expulsaron
Juan 9:13- 34
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Y era día de reposo*
cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos. Volvieron, pues,
a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo:
Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo. Entonces algunos de los fariseos
decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo.*
Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había
disensión entre ellos. Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del
que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta. Pero los judíos no creían que
él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los
padres del que había recibido la vista, y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste
vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus
padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que
nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los
ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por
sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por
cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el
Mesías, fuera expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene,
preguntadle a él. Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y
le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.
Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que
habiendo yo sido ciego, ahora veo. Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te
abrió los ojos? El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír;
¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus
discípulos? Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros,
discípulos de Moisés somos. Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero
respecto a ése, no sabemos de dónde sea. Respondió el hombre, y les dijo: Pues
esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió
los ojos. Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso
de Dios, y hace su voluntad, a ése oye. Desde el principio no se ha oído decir
que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego. Si éste no viniera de Dios,
nada podría hacer. Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y
nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron
Tu
trono, oh Dios
Salmos 45 Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey
mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. Eres el más hermoso de los hijos de los
hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido
para siempre. Ciñe tu espada sobre el
muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad. En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de
humildad y de justicia, Y
tu diestra te enseñará cosas terribles. Tus saetas agudas, Con que caerán pueblos
debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey. Tu
trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu
reino. Has
amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios
tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. Mirra, áloe y casia exhalan
todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean. Hijas de reyes están entre tus ilustres; Está
la reina a tu diestra con oro de Ofir. Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; Olvida
tu pueblo, y la casa de tu padre; Y
deseará el rey tu hermosura; E inclínate a él, porque él es tu señor. Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; Implorarán
tu favor los ricos del pueblo. Toda
gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido. Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes
irán en pos de ella, Compañeras suyas serán traídas a ti. Serán traídas con alegría y gozo; Entrarán en
el palacio del rey. En lugar de tus
padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra. Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas
las generaciones, Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para
siempre.
Tu
verdad también en la congregación de los santos
Salmos 89:5- 7 Celebrarán los cielos tus maravillas, oh
Dios, Tu verdad también en la congregación de los santos. Porque ¿quién en los cielos se igualará a Dios?
¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados? Dios temible en la gran ongregación de los santos, Y formidable sobre
todos cuantos están alrededor de él.
Tú,
que me has hecho ver muchas angustias y males
Salmos 71:20,
21 Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males,Volverás a darme vida,
Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra. Aumentarás mi grandeza, Y volverás a
consolarme.
Un cuerpo, y un Espíritu
No Ecumenismo
Efesios 4:1- 7 Yo
pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con
que fuisteis llamados, con toda humildad
y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en
el vínculo de la paz; un cuerpo, y un
Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra
vocación; un Señor, una fe, un bautismo,
un Dios y Padre de todos, el cual es
sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia
conforme a la medida del don de Cristo.
Un Solo
Mediador
1 Timoteo 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador
entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en
rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.
Una mujer de la ciudad, que era pecadora
Lucas 7:36- 50 Uno de los fariseos rogó a Jesús que
comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era
pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un
frasco de alabastro con perfume; y
estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus
pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el
perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este,
si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que
es pecadora. Entonces respondiendo
Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le
debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a
ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a
quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta
mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado
mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré,
no ha cesado de besar mis pies. No
ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le
son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco
ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te
son perdonados. Y los que estaban
juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que
también perdona pecados? Pero él dijo a
la mujer:Tu fe te ha salvado, vé en paz.
Muerte de Lázaro
Juan
11:1, 2 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de
María y de Marta su hermana. (María,
cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le
enjugó los pies con sus cabellos.)
Jesús es ungido en Betania
Juan
12:1- 8 Seis días antes de la pascua,
vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a
quien había resucitado de los muertos. Y
le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban
sentados a la mesa con él. Entonces
María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los
pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del
perfume. Y dijo uno de sus discípulos,
Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por
trescientos denarios, y dado a los pobres?
Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era
ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala;
para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres
siempre los tendréis con vosotros,(B) mas a mí no siempre me
tendréis.
Jesús es
ungido en Betania
Mateo 26:6- 13 Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón
el leproso, vino a él una mujer, con un
vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de
él, estando sentado a la mesa. Al ver
esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran
precio, y haberse dado a los pobres. Y
entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a
esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. Porque siempre
tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. Porque al derramar
este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la
sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este
evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para
memoria de ella.
Jesús es
ungido en Betania
Se
ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura
Marcus 14:3- 9 Pero
estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino
una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y
quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza. Y hubo algunos
que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio
de perfume? Porque podía haberse vendido
por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban
contra ella. Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho. Siempre tendréis a
los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no
siempre me tendréis. Esta ha hecho lo que podía;
porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este
evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para
memoria de ella.
Jesús en el
hogar de Simón el fariseo
Lucas 7:36- 50 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese
con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era
pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un
frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando,
comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y
besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le
había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué
clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús,
le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él
le dijo: Dí, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores:
el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos
con qué pagar, perdonó a ambos. Dí, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a
quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has
juzgado. Y vuelto a la mujer,
dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no
me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha
enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de
besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite;
mas ésta ha ungido con perfume mis pies.
Por lo cual te digo que sus muchos pecados le
son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco
ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la
mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona
pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz.
Pedro Alcázares
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