Invasores de Tierra
Proverbios
23: 10, 11 No
traspases el lindero antiguo, Ni entres
en la heredad de los huérfanos; Porque el defensor de ellos es el Fuerte, El
cual juzgará la causa de ellos contra ti.
Isaías 5: 8- 8 !
Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo
todo! ¿Habitaréis vosotros solos en
medio de la tierra? Ha llegado a mis
oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar
asoladas, sin morador las grandes y hermosas. Y diez yugadas de viña producirán
un bato, y un homer de semilla producirá un efa.
Miqueas
2:1- 3 !!Ay de
los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y cuando llega la
mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder! Codician las heredades, y las roban; y
casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad.
Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso contra esta familia un mal
del cual no sacaréis vuestros cuellos, ni andaréis erguidos; porque el tiempo
será malo.
Habacuc
2:6- 11 ¿No han de
levantar todos estos refranes sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: !Ay del
que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí
prenda tras prenda? ¿No se levantarán de
repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás
despojo para ellos? Por cuanto tú has
despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de
la sangre de los hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de
todos los que habitan en ellas. !Ay del que codicia injusta ganancia para su
casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal! Tomaste consejo vergonzoso para tu casa,
asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida. Porque la piedra clamará desde el muro, y la
tabla del enmaderado le responderá.
Maldito
el varón que confía en el hombre
Jeremías 17:5- 8 Así ha dicho Jehová: Maldito el varón
que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de
Jehová. Será como la retama en el
desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en
el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya
confianza es Jehová. Porque será como el
árbol plantado junto a las aguas,a que junto a la corriente echará sus raíces,
y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de
sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
Jerusalén,
que matas a los profetas
Lucas 13:34,
35 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te
son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus
polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! He aquí, vuestra casa os es dejada desierta; y
os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo en que digáis: Bendito el
que viene en nombre del Señor.
Jesucristo
es el Mismo
Hebreos 13:8 Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los
siglos.
Jesús
acusa a escribas y fariseos
En la cátedra de
Moisés se sientan los escribas y los fariseos
Antes, hacen
todas sus obras para ser vistos por los hombres
Ensanchan sus filacterias, y extienden los flecosc de sus mantos
Mateo 23:1- 39 Entonces habló Jesús a la gente y a sus
discípulos, diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los
fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas
no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas
pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres;
pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para
ser vistos por los hombres. Pues
ensanchan sus filacterias, y extienden
los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las
primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los
hombres los llamen: Rabí, Rabí.
Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el
Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre,
el que está en los cielos.
Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es
el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será
humillado, y el que se humilla será enaltecido. Mas ¡ay de vosotros, escribas y
fariseos, hipócritas! porque
cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis
entrar a los que están entrando. ¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis
las casas de las viudas, y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto
recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez
hecho, le hacéis dos
veces más hijo del infierno que vosotros. ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura
por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es
deudor. ¡Insensatos y ciegos! porque
¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? También decís: Si alguno jura por el altar, no
es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la
ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Pues el que jura por el altar,
jura por él, y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él, y
por el que lo habita; y el que jura por
el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más
importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de
hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de
injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro
del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados,h que por fuera, a
la verdad, se muestran hermosos, mas por
dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la
verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de
hipocresía e iniquidad. ¡Ay
de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de
los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos
vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la
sangre de los profetas. Así que dais
testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a
los profetas. ¡Vosotros también llenad
la medida de vuestros padres! ¡Serpientes,
generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí yo os envío profetas y
sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros
azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre
justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo
hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el
templo y el altar. De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta
generación. ¡Jerusalén,
Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!
¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos
debajo de las alas, y no quisiste! He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me
veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Jesús
predice la destrucción del templo
Señales antes del fin
Mateo 24:1- 51
Cuando Jesús salió del templo y se iba, se acercaron sus discípulos para
mostrarle los edificios del templo. Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto?
De cierto os digo, que no
quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los
Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán
estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo:
Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os
turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque
se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y
hambres, y terremotos en diferentes lugares.
Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y
seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos
tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se
aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y
engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se
enfriará. Mas el que persevere hasta el
fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el
mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin. Por tanto, cuando veáis en el
lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda), entonces los que
estén en Judea, huyan a los montes. El que esté en la azotea, no descienda para
tomar algo de su casa; y el que esté en
el campo, no vuelva atrás para tomar su capa. Mas ¡ay de las que estén
encintas, y de las que críen en aquellos días! Orad, pues, que vuestra huida no sea en
invierno ni en día de reposo; porque
habrá entonces gran tribulación,e cual no la ha habido desde el principio del
mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si
aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; mas por causa de los
escogidos, aquellos días serán acortados. Entonces, si alguno os dijere: Mirad,
aquí está el Cristo, o mirad, allí está, no lo creáis. Porque se levantarán
falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal
manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya
os lo he dicho antes. Así que, si os
dijeren: Mirad, está en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los
aposentos, no lo creáis. Porque como el
relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también
la venida del Hijo del Hombre. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo
muerto, allí se juntarán las águilas. E inmediatamente después de la
tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su
resplandor, y las estrellas caerán del cielo,h y las potencias de los cielos
serán conmovidas. Entonces
aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas
las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes
del cielo, con poder y gran gloria.
Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus
escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro. De la higuera aprended la parábola:
Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está
cerca. Así también vosotros, cuando
veáis todas estas cosas, conoced que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta
generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis
palabras no pasarán. Pero del día y la
hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre. Mas como en los días de Noé, así será la
venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban
comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé
entró en el arca, y no entendieron hasta
que vino el diluvio y se los llevó a todos,k así será también la venida del
Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo;
el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un
molino; la una será tomada, y la otra será dejada. Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de
venir vuestro Señor. Pero sabed esto,
que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir,
velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad
preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién
es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para
que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su
señor venga, le halle haciendo así. De
cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo
dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun
a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que
éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte
con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes.
Juicio
1 Corintios 6:2- 4 ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al
mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar
cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que
hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta
vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?
Pedro Alcázares
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