El
poder del evangelio
Romanos 1:16,
17 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para
salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se
revela por fe y para fe, como está escrito: Mas
el justo por la fe vivirá.
El
que canta canciones al corazón afligido
Proverbios 25:20 El que canta canciones al corazón
afligido Es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el
jabón echa vinagre.
El que en él
cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,
Juan 3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el
mundo sea salvo por él. El que en él
cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito
Hijo de Dios. Y esta es la
condenación: que la luz vino al
mundo, y los hombres amaron más las
tinieblas que la luz, porque sus obras
eran malas. Porque todo aquel que hace
lo malo, aborrece la luz y no viene a la
luz, para que sus obras no sean
reprendidas. Mas el que practica la
verdad viene a la luz, para que sea
manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la
vida
Juan 3:36 El que cree
en el Hijo tiene vida eterna; pero el
que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida,
sino que la ira de Dios está sobre él.
El que
es el mayor de vosotros
Mateo 23:1 Entonces habló Jesús a la gente y a sus
discípulos, diciendo: En la cátedra de
Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis,
guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no
hacen. Porque atan cargas pesadas y
difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos
ni con un dedo quieren moverlas. Antes,
hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres.a Pues ensanchan sus
filacterias, y extienden los flecosc de
sus mantos; y aman los primeros asientos
en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las
plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí;
porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la
tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es
vuestro Maestro, el Cristo. El que es el
mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el
que se humilla será enaltecido. Mas ¡ay
de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los
cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los
que están entrando. ¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y
como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez
hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros. ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si
alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el oro del
templo, es deudor. ¡Insensatos y ciegos!
porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro? También decís: Si alguno jura por el altar, no
es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él, es deudor. ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál es mayor, la
ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda? Pues el que jura por el altar, jura por él, y
por todo lo que está sobre él; y el que
jura por el templo, jura por él, y por el que lo habita; el que jura por el cielo, jura por el trono de
Dios,f y por aquel que está sentado en él. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos,
hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino,g y dejáis lo más
importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario
hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y
tragáis el camello! ¡Ay de vosotros,
escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del
plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro
del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!
porque sois semejantes a sepulcros blanqueados,h que por fuera, a la verdad, se
muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda
inmundicia. Así también vosotros por
fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis
llenos de hipocresía e iniquidad. ¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de
los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de
nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas.
Así que dais testimonio contra vosotros
mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Vosotros
también llenad la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, generación de víboras!i ¿Cómo
escaparéis de la condenación del infierno? Por tanto, he aquí yo os envío profetas y
sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros
azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad; para que venga sobre vosotros toda la sangre
justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abelj el justo
hasta la sangre de Zacaríask hijo de Berequías, a quien matasteis entre el
templo y el altar. De cierto os digo que
todo esto vendrá sobre esta generación.
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
¡Jerusalén,
Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados!
¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos
debajo de las alas, y no quisiste! He
aquí vuestra casa os es dejada desierta. Porque os digo que desde ahora no me veréis,
hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.
El
que es injusto, sea injusto todavía
Apocalipsis 22:11, 22 El que es injusto, sea injusto todavía; y
el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la
justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí yo vengo
pronto, y mi galardón conmigo,g para recompensar a cada uno según sea su obra.
El
que hurtaba, no hurte más, sino trabaje
Efesios 4:22- 32 En cuanto a la pasada manera de vivir,
despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre,e creado según
Diosf en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad
verdad cada uno con su prójimo;g porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis;h no se ponga el sol
sobre vuestro enojo, ni deis lugar al
diablo. El que hurtaba, no hurte más,
sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué
compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra
boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia
a los oyentes. Y no contristéis al
Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la
redención. Quítense de vosotros toda
amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a
vosotros en Cristo.
El que
labra su tierra se saciará de pan
Proverbios 28:19- 24 El que labra su tierra se saciará de
pan; Mas el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza. El hombre de verdad
tendrá muchas bendiciones; Mas el que se apresura a enriquecerse no será sin
culpa. Hacer acepción de personas no es
bueno; Hasta por un bocado de pan prevaricará el hombre. Se apresura a ser rico el avaro, Y no sabe que
le ha de venir pobreza. El que reprende
al hombre, hallará después mayor gracia Que el que lisonjea con la lengua. El que roba a su padre o a su madre, y dice
que no es maldad, Compañero es del hombre destruidor.
El
que practica el pecado es del diablo
Todo
aquel que no hace justicia. No es de Dios
1 Juan 3:8-
10 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el
principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del
diablo. Todo aquel que es nacido de
Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no
puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y
los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su
hermano, no es de Dios.
El
quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra
Job 12:24, 25 El quita el entendimiento a los jefes
del pueblo de la tierra, Y los hace vagar como por un yermo sin camino. Van a tientas, como en tinieblas y sin luz, Y
los hace errar como borrachos.
El
rico y Lázaro
Lucas 16:19 – 25 Había un hombre rico, que se vestía de
púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que
estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de
la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado
por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en
tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham,
ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en
agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que
recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es
consolado aquí, y tú atormentado. Además
de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera
que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar
acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues,
padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les
testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas
tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No,
padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se
arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no
oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se
levantare de los muertos.
El Señor Aclarará Todo
1 Corintios 4:5 Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que
venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y
manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su
alabanza de Dios.
El
soltero tiene cuidado de las cosas del Señor
1 Corintios 7:32-
35 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de
las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del
mundo, de cómo agradar a su mujer. Hay
asimismo diferencia entre la casada y la doncella. La doncella tiene cuidado de
las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; pero la
casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido. Esto lo digo para vuestro provecho; no para
tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os
acerquéis al Señor.
El
trueno declara su indignación
Job 36:31- 33 Bien que por esos medios castiga a los
pueblos, A la multitud él da sustento. Con las nubes encubre la luz, Y le manda
no brillar, interponiendo aquéllas. El
trueno declara su indignación, Y la tempestad proclama su ira contra la
iniquidad.
El Velo del Pueblo/ Dos Pueblos un Solo
Dios
2 Corintios
3:13- 16 y no como Moisés, que ponía
un velo sobre su rostro, para
que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de
ser abolido. Pero el entendimiento de
ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les
queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a
Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se
conviertan al Señor, el velo se quitará.
Gálatas 3:8-
18 Y la Escritura, previendo que
Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena
nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que
los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. Porque todos los que dependen de las obras de
la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en
todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y
que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque:
El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere
estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley,
hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en
un madero), para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham
alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del
Espíritu. Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez
ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. Ahora bien, a Abraham
fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como
si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. Esto, pues, digo: El pacto previamente
ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no
lo abroga, para invalidar la promesa. Porque si la herencia es por la ley, ya
no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la
promesa.
Gálatas 4:21-
31 Decidme, los que queréis estar
bajo la ley: ¿no habéis oído la ley?
Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne;
mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues
estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da
hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y
corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en
esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba,
la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: Regocíjate,
oh estéril, tú que no das a luz;
Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto;
Porque más son los hijos de la desolada, que
de la que tiene marido. Así que,
hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según
la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la
esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la
libre. De manera, hermanos, que no somos
hijos de la esclava, sino de la libre.
EL VERBO DE DIOS
REY DE REYES Y
SEÑOR DE SEÑORES
Apocalipsis 19:11- 16 Entonces vi el cielo abierto;f y he aquí
un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con
justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego,g y había en su
cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él
mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE
DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio,
le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir
con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro;h y él pisa el
lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y
en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.
El verdadero ayuno
Isaías 58:1- 12 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza
tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob
su pecado. Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que
hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden
justos juicios, y quieren acercarse a Dios. ¿Por qué, dicen, ayunamos, y no
hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí
que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros
trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el
puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo
alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que
incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis
esto ayuno, y día agradable a Dios? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí,
desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir
libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan
con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas
al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz
como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de
ti, y la gloria de Dios será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá
Dios; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el
dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y
saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será
como el mediodía. Dios te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma,
y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de
aguas, cuyas aguas nunca faltan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas;
los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador
de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
El
Verso con el que te encierran en la JAULA de PÁJARO y te saquean el bolsillo, y
termina volviéndote sirviente del PASTOR
No
dejando de congregarnos, como algunos
tienen por costumbre
Hebreos 10:19- 25 Así que, hermanos, teniendo libertad
para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a
través del velo, esto es, de su carne, y
teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena
certidumbre de fe, purificados los corazonesf de mala conciencia, y lavados los
cuerpos con agua pura. Mantengamos
firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que
prometió. Y considerémonos unos a otros
para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos
tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel
día se acerca.
Elías
en el Monte Carmelo
1 Reyes 18:17-
19- 40 Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú el que turbas a
Israel? Y él respondió: Yo no he turbado
a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Dios, y
siguiendo a los baales. Envía, pues,
ahora y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo, y los cuatrocientos
cincuenta profetas de Baal, y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de
la mesa de Jezabel. Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió
a los profetas en el monte Carmelo. Y
acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros
entre dos pensamientos? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de
él. Y el pueblo no respondió palabra. Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo
he quedado profeta de Dios; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos
cincuenta hombres. Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos
uno, y córtenlo en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo;
y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña, y ningún fuego pondré
debajo. Invocad luego vosotros el nombre
de vuestros dioses, y yo invocaré el nombre de Dios; y el Dios que respondiere
por medio de fuego, ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien
dicho. Entonces Elías dijo a los
profetas de Baal: Escogeos un buey, y preparadlo vosotros primero, pues que
sois los más; e invocad el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego
debajo. Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo
prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía,
diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre
tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba
de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o
tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. Y
ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas
conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando
frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna
voz, ni quien respondiese ni escuchase. Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos
a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Dios que estaba
arruinado. Y tomando Elías doce piedras,
conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada
palabra de Dios diciendo, Israel será tu nombre, edificó con las piedras un
altar en el nombre de Dios; después hizo una zanja alrededor del altar, en que
cupieran dos medidas de grano.
Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la
leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de
agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra
vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la
tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del
altar, y también se había llenado de agua la zanja. Cuando llegó la hora de ofrecerse el
holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Señor Dios de Abraham, de Isaac
y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu
siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Dios, respóndeme, para que conozca
este pueblo que tú, oh Señor, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de
ellos. Entonces cayó fuego de Dios, y
consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua
que estaba en la zanja. Viéndolo todo el
pueblo, se postraron y dijeron: ¡El Señor es el Dios, el Señor es el Dios! Entonces Elías les dijo: Prended a los
profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó
Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.
Eliseo
y Naamán
Naamán,
general del ejército del rey de Siria
Porque
por medio de él había dado Dios
salvación a Siria
2 Reyes 5 Naamán,
general del ejército del rey de Siria, era varón grande delante de su señor, y
lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Dios salvación a
Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. Y de Siria habían salido bandas armadas, y
habían llevado cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual servía a
la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora: Si rogase mi señor al profeta que
está en Samaria, él lo sanaría de su lepra. Entrando Naamán a su señor, le relató
diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel. Y le dijo el rey de Siria: Anda, ve, y yo
enviaré cartas al rey de Israel. pues,
él, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y diez
mudas de vestidos. Tomó también cartas
para el rey de Israel, que decían así: Cuando lleguen a ti estas cartas, sabe
por ellas que yo envío a ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra. Luego que el rey de Israel leyó las cartas,
rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste
envíe a mí a que sane un hombre de su lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca
ocasión contra mí. Cuando Eliseo el
varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió a
decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá que
hay profeta en Israel. Y vino Naamán con
sus caballos y con su carro, y se paró a las puertas de la casa de Eliseo. Entonces Eliseo le envió un mensajero,
diciendo: Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y
serás limpio. Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo
decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre del Señor
su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra. Abana y Farfar,
ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en
ellos, ¿no seré también limpio? Y se volvió, y se fue enojado. Mas sus
criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te
mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y
serás limpio? El entonces descendió, y
se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios;
y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio. Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía,
y se puso delante de él, y dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda
la tierra, sino en Israel. Te ruego que recibas algún presente de tu
siervo. 6 Mas él dijo: Vive el Señor, en cuya presencia estoy, que no lo
aceptaré. Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él no quiso. Entonces
Naamán dijo: Te ruego, pues, ¿de esta tierra no se dará a tu siervo la carga de
un par de mulas? Porque de aquí en adelante tu siervo no sacrificará holocausto
ni ofrecerá sacrificio a otros dioses, sino a Dios. En esto perdone Dios a tu siervo: que cuando
mi señor el rey entrare en el templo de Rimón para adorar en él, y se apoyare
sobre mi brazo, si yo también me inclinare en el templo de Rimón; cuando haga
tal, Dios perdone en esto a tu siervo. Y
él le dijo: Ve en paz. Se fue, pues, y caminó como media legua de tierra. Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de
Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó a este sirio Naamán, no tomando
de su mano las cosas que había traído. Vive Dios, que correré yo tras él y
tomaré de él alguna cosa. Y siguió Giezi
a Naamán; y cuando vio Naamán que venía corriendo tras él, se bajó del carro
para recibirle, y dijo: ¿Va todo bien? Y
él dijo: Bien. Mi señor me envía a decirte: He aquí vinieron a mí en esta hora
del monte de Efraín dos jóvenes de los hijos de los profetas; te ruego que les
des un talento de plata, y dos vestidos nuevos. Dijo Naamán: Te ruego que tomes dos talentos.
Y le insistió, y ató dos talentos de plata en dos bolsas, y dos vestidos
nuevos, y lo puso todo a cuestas a dos de sus criados para que lo llevasen
delante de él. Y así que llegó a un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y lo
guardó en la casa; luego mandó a los hombres que se fuesen. Y él entró, y se puso delante de su señor. Y
Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a
ninguna parte. El entonces le dijo: ¿No
estaba también allí mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a
recibirte? ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas,
ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por
tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre. Y
salió de delante de él leproso, blanco como la nieve.
Pedro Alcázares
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