Confianza y Espiritualidad
Cuando uno crece en un lugar llena de árboles gigantes, donde
las aves trinan y hasta producen miedo ciertos emplumados con sus profundos
trinos, el mono lanza su alarido desgarrador, el mono animalito este que se mete
al conuco y hace estrago, los peces que pululan en los ríos, los frutos cuyos
olores fragantes y agradables se confuden con los del estiércol, los ríos
bravos de corrientes que destruyen todo a su paso, sólo unos pocos valientes en
su locura se lanzan a las aguas y se atreven a atravesar aquellas corrientes terribles,
que destruyen aquellos puentes como si fueran mantequilla, gente humilde te
rodea, gente buena, generosa, pero gente a la que no se le puede despreciar
nada.
En tiempos viejos las bestias
transitaban de un lugar a otro, hoy son las motos incesantes que rugen cual león,
todo cambia, la naturaleza se tala, los naranjales desaparecen para dar paso a
los ranchos y viviendas, el barro vuelve a reinar, la pobreza intenta golpea el
estómago, pero la bondad de Dios suple lo que se necesita, la gente se ayuda,
otras veces no, el sufrimiento humano persiste, el llanto del niño se opaca con
la sonrisa, a pesar de todo crecen felices y con mucha inocencia.
Uno se crece allí libre, sin
sentido de amargura, respetando la mínima hoja, viendo al río cual gigante que
te abraza en sus aguas, cual gigante que calma la sed, cual gigante que te
ayuda a lavar las ropas y te refresca, uno no tiene más contentamiento que
compartir la fruta de turno, el pan de alguien es el pan de todos.
Uno vive rodeados de gigantes UE
te proporcionan mangos, guayabas, duraznos, maco, ciruelas, aguacates, naranjas
y todo tipo de frutas jugosas y sabrosas, quien conoce el camino es dueño del
alimento, quien se adentra al vijao es dueño del tubérculo, quien extiende la
mano es dueño de todo.
Los caminos son amplios el
asfalto se agiganta, los caminos son angostos, dan paso a una sola persona
quien debe transitar con cuidado y pendiente de la ponzoña de cualquier ser
peligroso que se arrastre u camina de modo silente, los caminos muchas veces son inexistente, la
naturaleza es así, lo envuelve todo con su manto.
Confianza: se le teme a los
espectros, se le teme a los gigantes, se guardan líneas de respeto por la
naturaleza dónde estás insertados, no es que exista un medio ambiente, es que
uno es parte de la totalidad del ambiente. Los gigantes suelen en este mundo
venir en pancartas llenas de promesas, el hombre que camina, va de frente y da
la cara, tierra, pan y trabajo, lo
social que viene revuelto con una mezcla rara de cristianismo y adelante en la
lucha por la revolución, viviendo (ellos) y venciendo, son según sus propios
pensares dueños de la vida y la muerte con cuarteles celestes, donde reinan sus “comandantes
eternales”.
Los hombres tienen apariencia
de demonios y los demonios se atavían como ángeles de luz, hablan de Cristo
pero el de ellos es humanistas, el de ellos es romano, su señor no es mi Señor,
el Grande de Jerusalén, el que Reina eternamente, el lleno de Misericordia, su
Jesús es un fetiche, un simple amuleto, una costumbre de gente pagana que
intentan acercarse a Dios, pero transformándole a la imagen y semejanza de
ellos.
Ellos mismo se hacen dioses,
ellos prometen arreglarlo todo por medio de promesas envueltas en cubiertas
neoliberales, un Jesús que tiene eficiencia en la misa, en forma de hostias, un
dios que se le manipula y se le esconde en una caja, el dios que sostienen las
manos de los pedófilos, las manos de los derramadores de sangre, de los
asesino, el dios que entra en la boca del mentiroso, del hambreador del pueblo,
de los que juegan con los destinos de los niños y ancianos, el hombre de traje,
el que se aferra al poder porque adolece del Dios verdadero, adolece del
Espíritu, pero está preñado de demonios.
Un Jesús que es humanista,
guerrillero, que va con la metralla, que promete la panacea que crearon los judíos
que se llenaron de ciencias sociales, que se volvieron a las comunas, que se
hicieron asociaciones para esconder alimentos, para marcar al pueblo con un
código, que ofrecen beneficios que rayan en limosnas pero que piden que la
rodilla se ponga en tierra a favor de ellos. Un Jesús que es Republicano y
Demócrata, dueño de metralla y naves asesinas que destrozan: niños, mujeres y
ancianos, una religión llena de sangre, un Jesús vampiro que necesita beber la
sangre de los pueblos, un señor que se parece a un ser venido de las
profundidad mismas del infierno, ellos se reúnen en misas, en cultos cristianos
y dicen que hacen las cosas en nombre de Dios, pero el dios de ellos no es el
mío, mi Dios no es Marte, el dios de la guerra, mi Dios no es el destructor, el
dios de ellos vino a matar, a robar y a
destruir, el mío vino a traer vida y vida en abundancia, el mío está lleno de
bondad, de amor verdadero, el Dios en el
que creo sana, libertad y trae esperanza a los pobres.
Pero muy en el fondo y muy
próximo a la orilla, ellos saben que su dios es simplemente un ritualismo, una
idea creada como sus democracias y sus ciencias sociales y humanistas, un dios
de palabra, de pacotilla, un dios disfuncional porque se parece a ellos, un
dios que es mudo que no les reclama nada, un dios hostia que manos pecadoras
manipulan al antojo, un dios muñeco inmovilizado y mudo, un dios hueco y vacio,
un dios de semana santa, un dios de misas, un dios crucificado de forma
estática, un dios que nace en diciembre para que luego sea destruido en los
días santos, un dios de círculo perverso y satánico, el dios de la inutilidad,
el dios de la rutina, el dios del rosario, el dios del kundalini, el dios de la
caja.
Ese dios se acerca más al
diezmo, al pacto, a las primicias que son manipuladas por verdaderos forajidos
de la fe, por gente quienes predican prosperidad, que se hacen reyes, príncipes,
sacerdotes y profetas, que se juntan tras intereses empresariales y monetarios
cual perros de guerras, un dios que tiene pulpito con gradas, gradas que le
sirven para pisar los billetes, ellos se suben por gradas porque quieren
sentirse cerca del Cielo, más cerca de Dios, pero su dios es Mammon, su dios es
el dios de la riqueza, su dios es Nimrod, el que somete al pueblo y hace que se
le pague un impuesto llamado diezmo porque es el dueño del bolsillo, es dueño
de vidas y de bienes, es dueño de iglesias y creyentes a los cuales llama
ovejas o ciervos, es dueño del culto, es dueño del local y hay que pagarle para
que la Biblia pueda ser leída y
explicada.
Es el mismo Nimrod plagado de
ciencias terrenales y diabólicas, que creó la ciudad, cociendo primero el
ladrillo, se volvió sedentario, organizó
muros para rodear su ciudad sometiendo a los hombres, ejerciendo señorío
sobre la humanidad, Nimrod se hizo rey y
dios, y es quien reina sobre las ciudades, ahora es demócrata, socialista,
comunista, es dueño del FED, FMI, la
ONU, las sillas presidenciales, dueño de los alimento, del futuro de los pueblos,
dueño del comercio, de la prensa y la televisión, dueño de las mega-iglesias,
dueño de muchos púlpitos, el gran rey de la romana.
Se viste de cura, obispo, y
Papa, se engalana de social- demócrata, de social- comunista, es científico,
matemático, astrónomo y astrólogo, es mesías y navegante de las estrellas, es
inventor de industrias de perros de guerra, es amigo de sus pares, es enemigo
de quien no se somete a sus pactos de libre comercio, es enemigo de quien no se
somete a sus doctrinas llenas de argumentos bíblicos torcidos, es enemigo de la
fe verdadera de Dios, es enemigo del verdadero Jesús, es enemigo y aniquilador
de pueblos libres porque todo se le debe someter y para lograr su objetivo usa
el poder.
Nimrod navega en las flotas
ordinales, navega en las naves de la OTAN, se protege con ONU y OEA, Nimrod
habla como dragón y dice “viviremos y venceremos, se escuda detrás de la
brujería y lo africano, se viste del hinduismos y es capaz de ir al Tíbet, si
es necesario para seguir durmiendo al pueblo, para seguir reinando, su
naturaleza se viste de poder, su naturaleza es sagrada y quiere parecerse a
Dios pero es distante del mismo, su naturaleza está basada en el sacrificio de
sangre, en el pacto diabólico, sus dioses son espantos que se aprovechan de la
inocencia de los pueblos para poder someterlos y destruirlos.
Nimrod es una amalgama de todo,
un pastel multiforme y multicolor, es blanco, es verde, es rojo, es todo el
arcoíris, es romano, es separado, es santo, es brujo, pretende serlo todo pero
nos es nada, porque todo lo absolve y lo usa, pero no se adapta a nada,
funciona dentro de su amalgama de acuerdo a sus necesidades e intereses, usa
todo para someter y tener dominio, es su naturaleza misma el matar robar y
destruir, se llena de luces pero en sus entrañas reina la oscuridad, se viste
de dios, pero en la profundidad es una cloaca infernal.
El pueblo piensa, cree que un
Nimrod les va a solucionar los problemas, le va a llenar los estómagos, les va
a traer el licor que requieren para seguir hipnotizado, dormido, idiotizados,
el mundo de la babosa que se arrastra, el pote de veneno que pasa de mano en
mano, el color que reina y vale, el color que es odiado y debe ser destruido,
el color que se maldice y se culpa de todo, el color que fue mejor dentro de
otro ordinal, había abundancia en aquel, todo era perfecto en el ordinal
inferior y ahora en el superior todo es desgracia.
Todo lo envuelven los hechizos,
las invocaciones a deidades arraigadas en los pueblos, se acude a los dioses
para prometer los que nunca se podrá
lograr a plenitud, Dios es dueño del oro y la plata, se nombra a Dios pero no
se le respeta, no se siguen sus leyes y pactos reales, no se le invoca y adora
en espíritu y verdad, Dios es sólo un
decir de labios engañosos, de boca que habla de falsa paz y lejano bienestar,
lenguaje que acerca al pueblo a lo profano, a lo inútil y lo aparta de la
verdadera fe. Aquí está puesta la confianza de un pueblo que está de rodilla en
tierra confiando en el excremento del Diablo, un pueblo que quiere las migajas
de los demonios, pero que se ha apartado del Dios Vivo, se ha vuelto de
espaldas a Jesús, el Señor de la vida.
El color ordinal inferior habla
de ser víctimas, de ser los buenos del teatro romano, y es que este Nimrod,
cual elefante blanco hindú es dueño de
masas que están dispuestas a transformar a los pueblos en el Coliseo
Romano, tomaron las riquezas para crear formas destrucción, usan sus medios
para sembrar veneno, para programar las mentes, el Nimrod del elefante blanco
sagrado también promete y se dice ser mas bueno que el otro elefante, pero al
final sigue siendo el mismo Nimrod, el cual no puede negar su esencia de matar,
robar y destruir. En este gigante confía el pueblo, el gigante de los
ordinales, que posee distintos colores, pero que sigue siendo el mismo. Su
puente final es la anarquía y el derramamiento de sangre a favor de sus propios
intereses y los foráneos.
La espiritualidad: no es más
que costumbres enseñadas por hombres, tradiciones de viejas que se creyeron
sabias y siguieron las sendas de los rumiantes, las fábulas de viejas son
tenidas como excelencias, las ideas de las pezuñas y hocicos sirven para seguir revolcándose en el lodo rojizo y al
mismo tiempo lleno de cal, lodo lleno de sangre y engaño, lodo que quita el
amor a los pueblos y los llena de odio y miseria, lodo que ofrece lo de Dios a
los demonios, que trasforma la bendición de Dios en anatema, bendición que al
ser anatema termina en resaca y más hambre, bendición que es escondida en
depósitos y se pudre, le cae mojo mientras el pueblo pasa hambre, pero el mismo
pueblo se hace cómplice, el mismo pueblo corre tras la avaricia, reina la
avaricia y pende espada de la justicia
de Dios sobres sus cabeza, esconden los dueños de depósitos el grano y el
pueblo les llama anatema, no le creyeron a Cristo y la ira de Dios está sobre
sus cabezas.
Fornica el pueblo en sus
carnes, fornica el pueblo en lo espiritual, se prostituye por etilo y alimento,
todos ellos corren tras las imágenes practicando la prostitución sagrada. No se
respetan las leyes de los hombres, fueron sustituidas por una falsa libertad
que se fue por la baranda del libertinaje, no se respetan las leyes de Dios a estos
hombres no les interesa lo moral, prefieren la prostitución, se prostituyeron
detrás de colores y números ordinales se
fueron detrás de las ciencias de Nimrod y se apartaron de la verdadera
sabiduría, hablan de todas las cosas pero son simplemente gente que repite un
programa que le ha sido impuesto, el programa de la anarquía, el programa del
robar, matar y destruir.
Hablan de usted, Señor, pero no
le conocen, ni lo respetan, piensa que usted les protege, pero no saben que su
dios es la avaricia, que su dios es el dinero, su dios es la malicia y corren
detrás del Mammon, su dios es el licor, la
cerveza fría, su dios es el vino, su dios es Baco.
Su dios les lleva a matar a robar y a destruir, su dios sale
a robar la paz a sembrar la discordia, es el ladrón que se esconde tras una
coraza de falsa bondad, su dios es el destructor. Su dios es la anarquía, su
dios es rebelión. Pero este dios responsabiliza a los demás de sus desmanes,
este dios busca culpar a los demás de sus asesinatos, este dios es seguido por
gente programada para programar a otros, este dios lleva una copa de veneno en
su mano que a diferencia de la de Baco su resaca se basa en el odio y la
muerte.
Han bebido la copa de la amargura
y les emborracha el corazón, les nubla el pensamiento, han bebido y ahora quieren libar sangre, no le temen a
los hombres, les miran con odio, son fieras agazapadas esperando dar el zarpazo
final, su dios es Ares, su dios es Marte, su dios es Nimrod, no es el Dios del
Cristo, no es el que da vida y vida en abundancia, es el dios que destruyes y
nada sobre mares de sangre, así es el dios de estos seres que perdieron toda
moralidad, que se prostituyeron al poner su confianza en los hombres y no en el
Dios verdadero.