martes, 6 de noviembre de 2018

Venezuela: Nimrod, Pactos Satánicos


 Confianza y Espiritualidad

Cuando uno crece  en un lugar llena de árboles gigantes, donde las aves trinan y hasta producen miedo ciertos emplumados con sus profundos trinos, el mono lanza su alarido desgarrador, el mono animalito este que se mete al conuco y hace estrago, los peces que pululan en los ríos, los frutos cuyos olores fragantes y agradables se confuden con los del estiércol, los ríos bravos de corrientes que destruyen todo a su paso, sólo unos pocos valientes en su locura se lanzan a las aguas y se atreven a atravesar aquellas corrientes terribles, que destruyen aquellos puentes como si fueran mantequilla, gente humilde te rodea, gente buena, generosa, pero gente a la que no se le puede despreciar nada.

En tiempos viejos las bestias transitaban de un lugar a otro, hoy son las motos incesantes que rugen cual león, todo cambia, la naturaleza se tala, los naranjales desaparecen para dar paso a los ranchos y viviendas, el barro vuelve a reinar, la pobreza intenta golpea el estómago, pero la bondad de Dios suple lo que se necesita, la gente se ayuda, otras veces no, el sufrimiento humano persiste, el llanto del niño se opaca con la sonrisa, a pesar de todo crecen felices y con mucha inocencia.

Uno se crece allí libre, sin sentido de amargura, respetando la mínima hoja, viendo al río cual gigante que te abraza en sus aguas, cual gigante que calma la sed, cual gigante que te ayuda a lavar las ropas y te refresca, uno no tiene más contentamiento que compartir la fruta de turno, el pan de alguien es el pan de todos.

Uno vive rodeados de gigantes UE te proporcionan mangos, guayabas, duraznos, maco, ciruelas, aguacates, naranjas y todo tipo de frutas jugosas y sabrosas, quien conoce el camino es dueño del alimento, quien se adentra al vijao es dueño del tubérculo, quien extiende la mano es dueño de todo.

Los caminos son amplios el asfalto se agiganta, los caminos son angostos, dan paso a una sola persona quien debe transitar con cuidado y pendiente de la ponzoña de cualquier ser peligroso que se arrastre u camina de modo silente,  los caminos muchas veces son inexistente, la naturaleza es así, lo envuelve todo con su manto.
Confianza: se le teme a los espectros, se le teme a los gigantes, se guardan líneas de respeto por la naturaleza dónde estás insertados, no es que exista un medio ambiente, es que uno es parte de la totalidad del ambiente. Los gigantes suelen en este mundo venir en pancartas llenas de promesas, el hombre que camina, va de frente y da la  cara, tierra, pan y trabajo, lo social que viene revuelto con una mezcla rara de cristianismo y adelante en la lucha por la revolución, viviendo (ellos) y venciendo, son según sus propios pensares dueños de la vida y la muerte con cuarteles  celestes, donde reinan sus “comandantes eternales”.

Los hombres tienen apariencia de demonios y los demonios se atavían como ángeles de luz, hablan de Cristo pero el de ellos es humanistas, el de ellos es romano, su señor no es mi Señor, el Grande de Jerusalén, el que Reina eternamente, el lleno de Misericordia, su Jesús es un fetiche, un simple amuleto, una costumbre de gente pagana que intentan acercarse a Dios, pero transformándole a la imagen y semejanza de ellos.

Ellos mismo se hacen dioses, ellos prometen arreglarlo todo por medio de promesas envueltas en cubiertas neoliberales, un Jesús que tiene eficiencia en la misa, en forma de hostias, un dios que se le manipula y se le esconde en una caja, el dios que sostienen las manos de los pedófilos, las manos de los derramadores de sangre, de los asesino, el dios que entra en la boca del mentiroso, del hambreador del pueblo, de los que juegan con los destinos de los niños y ancianos, el hombre de traje, el que se aferra al poder porque adolece del Dios verdadero, adolece del Espíritu, pero está preñado de demonios.

Un Jesús que es humanista, guerrillero, que va con la metralla, que promete la panacea que crearon los judíos que se llenaron de ciencias sociales, que se volvieron a las comunas, que se hicieron asociaciones para esconder alimentos, para marcar al pueblo con un código, que ofrecen beneficios que rayan en limosnas pero que piden que la rodilla se ponga en tierra a favor de ellos. Un Jesús que es Republicano y Demócrata, dueño de metralla y naves asesinas que destrozan: niños, mujeres y ancianos, una religión llena de sangre, un Jesús vampiro que necesita beber la sangre de los pueblos, un señor que se parece a un ser venido de las profundidad mismas del infierno, ellos se reúnen en misas, en cultos cristianos y dicen que hacen las cosas en nombre de Dios, pero el dios de ellos no es el mío, mi Dios no es Marte, el dios de la guerra, mi Dios no es el destructor, el dios de ellos  vino a matar, a robar y a destruir, el mío vino a traer vida y vida en abundancia, el mío está lleno de bondad, de amor verdadero, el  Dios en el que creo sana, libertad y trae esperanza a los pobres.

Pero muy en el fondo y muy próximo a la orilla, ellos saben que su dios es simplemente un ritualismo, una idea creada como sus democracias y sus ciencias sociales y humanistas, un dios de palabra, de pacotilla, un dios disfuncional porque se parece a ellos, un dios que es mudo que no les reclama nada, un dios hostia que manos pecadoras manipulan al antojo, un dios muñeco inmovilizado y mudo, un dios hueco y vacio, un dios de semana santa, un dios de misas, un dios crucificado de forma estática, un dios que nace en diciembre para que luego sea destruido en los días santos, un dios de círculo perverso y satánico, el dios de la inutilidad, el dios de la rutina, el dios del rosario, el dios del kundalini, el dios de la caja.

Ese dios se acerca más al diezmo, al pacto, a las primicias que son manipuladas por verdaderos forajidos de la fe, por gente quienes predican prosperidad, que se hacen reyes, príncipes, sacerdotes y profetas, que se juntan tras intereses empresariales y monetarios cual perros de guerras, un dios que tiene pulpito con gradas, gradas que le sirven para pisar los billetes, ellos se suben por gradas porque quieren sentirse cerca del Cielo, más cerca de Dios, pero su dios es Mammon, su dios es el dios de la riqueza, su dios es Nimrod, el que somete al pueblo y hace que se le pague un impuesto llamado diezmo porque es el dueño del bolsillo, es dueño de vidas y de bienes, es dueño de iglesias y creyentes a los cuales llama ovejas o ciervos, es dueño del culto, es dueño del local y hay que pagarle para que  la Biblia pueda ser leída y explicada.

Es el mismo Nimrod plagado de ciencias terrenales y diabólicas, que creó la ciudad, cociendo primero el ladrillo, se volvió sedentario, organizó  muros para rodear su ciudad sometiendo a los hombres, ejerciendo señorío sobre la  humanidad, Nimrod se hizo rey y dios, y es quien reina sobre las ciudades, ahora es demócrata, socialista, comunista,  es dueño del FED, FMI, la ONU, las sillas presidenciales, dueño de los alimento, del futuro de los pueblos, dueño del comercio, de la prensa y la televisión, dueño de las mega-iglesias, dueño de muchos púlpitos, el gran rey de la romana.

Se viste de cura, obispo, y Papa, se engalana de social- demócrata, de social- comunista, es científico, matemático, astrónomo y astrólogo, es mesías y navegante de las estrellas, es inventor de industrias de perros de guerra, es amigo de sus pares, es enemigo de quien no se somete a sus pactos de libre comercio, es enemigo de quien no se somete a sus doctrinas llenas de argumentos bíblicos torcidos, es enemigo de la fe verdadera de Dios, es enemigo del verdadero Jesús, es enemigo y aniquilador de pueblos libres porque todo se le debe someter y para lograr su objetivo usa el poder.

Nimrod navega en las flotas ordinales, navega en las naves de la OTAN, se protege con ONU y OEA, Nimrod habla como dragón y dice “viviremos y venceremos, se escuda detrás de la brujería y lo africano, se viste del hinduismos y es capaz de ir al Tíbet, si es necesario para seguir durmiendo al pueblo, para seguir reinando, su naturaleza se viste de poder, su naturaleza es sagrada y quiere parecerse a Dios pero es distante del mismo, su naturaleza está basada en el sacrificio de sangre, en el pacto diabólico, sus dioses son espantos que se aprovechan de la inocencia de los pueblos para poder someterlos y destruirlos.

Nimrod es una amalgama de todo, un pastel multiforme y multicolor, es blanco, es verde, es rojo, es todo el arcoíris, es romano, es separado, es santo, es brujo, pretende serlo todo pero nos es nada, porque todo lo absolve y lo usa, pero no se adapta a nada, funciona dentro de su amalgama de acuerdo a sus necesidades e intereses, usa todo para someter y tener dominio, es su naturaleza misma el matar robar y destruir, se llena de luces pero en sus entrañas reina la oscuridad, se viste de dios, pero en la profundidad es una cloaca infernal.

El pueblo piensa, cree que un Nimrod les va a solucionar los problemas, le va a llenar los estómagos, les va a traer el licor que requieren para seguir hipnotizado, dormido, idiotizados, el mundo de la babosa que se arrastra, el pote de veneno que pasa de mano en mano, el color que reina y vale, el color que es odiado y debe ser destruido, el color que se maldice y se culpa de todo, el color que fue mejor dentro de otro ordinal, había abundancia en aquel, todo era perfecto en el ordinal inferior y ahora en el superior todo es desgracia.

Todo lo envuelven los hechizos, las invocaciones a deidades arraigadas en los pueblos, se acude a los dioses para prometer  los que nunca se podrá lograr a plenitud, Dios es dueño del oro y la plata, se nombra a Dios pero no se le respeta, no se siguen sus leyes y pactos reales, no se le invoca y adora en espíritu y verdad, Dios es sólo  un decir de labios engañosos, de boca que habla de falsa paz y lejano bienestar, lenguaje que acerca al pueblo a lo profano, a lo inútil y lo aparta de la verdadera fe. Aquí está puesta la confianza de un pueblo que está de rodilla en tierra confiando en el excremento del Diablo, un pueblo que quiere las migajas de los demonios, pero que se ha apartado del Dios Vivo, se ha vuelto de espaldas a Jesús, el Señor de la vida.

El color ordinal inferior habla de ser víctimas, de ser los buenos del teatro romano, y es que este Nimrod, cual elefante blanco hindú es dueño de  masas que están dispuestas a transformar a los pueblos en el Coliseo Romano, tomaron las riquezas para crear formas destrucción, usan sus medios para sembrar veneno, para programar las mentes, el Nimrod del elefante blanco sagrado también promete y se dice ser mas bueno que el otro elefante, pero al final sigue siendo el mismo Nimrod, el cual no puede negar su esencia de matar, robar y destruir. En este gigante confía el pueblo, el gigante de los ordinales, que posee distintos colores, pero que sigue siendo el mismo. Su puente final es la anarquía y el derramamiento de sangre a favor de sus propios intereses y los foráneos.

La espiritualidad: no es más que costumbres enseñadas por hombres, tradiciones de viejas que se creyeron sabias y siguieron las sendas de los rumiantes, las fábulas de viejas son tenidas como excelencias, las ideas de las pezuñas y hocicos sirven para  seguir revolcándose en el lodo rojizo y al mismo tiempo lleno de cal, lodo lleno de sangre y engaño, lodo que quita el amor a los pueblos y los llena de odio y miseria, lodo que ofrece lo de Dios a los demonios, que trasforma la bendición de Dios en anatema, bendición que al ser anatema termina en resaca y más hambre, bendición que es escondida en depósitos y se pudre, le cae mojo mientras el pueblo pasa hambre, pero el mismo pueblo se hace cómplice, el mismo pueblo corre tras la avaricia, reina la avaricia y pende  espada de la justicia de Dios sobres sus cabeza, esconden los dueños de depósitos el grano y el pueblo les llama anatema, no le creyeron a Cristo y la ira de Dios está sobre sus cabezas.

Fornica el pueblo en sus carnes, fornica el pueblo en lo espiritual, se prostituye por etilo y alimento, todos ellos corren tras las imágenes practicando la prostitución sagrada. No se respetan las leyes de los hombres, fueron sustituidas por una falsa libertad que se fue por la baranda del libertinaje, no se respetan las leyes de Dios a estos hombres no les interesa lo moral, prefieren la prostitución, se prostituyeron detrás de colores y  números ordinales se fueron detrás de las ciencias de Nimrod y se apartaron de la verdadera sabiduría, hablan de todas las cosas pero son simplemente gente que repite un programa que le ha sido impuesto, el programa de la anarquía, el programa del robar, matar y destruir.

Hablan de usted, Señor, pero no le conocen, ni lo respetan, piensa que usted les protege, pero no saben que su dios es la avaricia, que su dios es el dinero, su dios es la malicia y corren detrás del Mammon, su dios es el licor, la  cerveza fría, su dios es el vino, su dios es Baco.

Su dios les lleva a matar a robar y a destruir, su dios sale a robar la paz a sembrar la discordia, es el ladrón que se esconde tras una coraza de falsa bondad, su dios es el destructor. Su dios es la anarquía, su dios es rebelión. Pero este dios responsabiliza a los demás de sus desmanes, este dios busca culpar a los demás de sus asesinatos, este dios es seguido por gente programada para programar a otros, este dios lleva una copa de veneno en su mano que a diferencia de la de Baco su resaca se basa en el odio y la muerte.

Han bebido la copa de la amargura y les emborracha el corazón, les nubla el pensamiento, han bebido  y ahora quieren libar sangre, no le temen a los hombres, les miran con odio, son fieras agazapadas esperando dar el zarpazo final, su dios es Ares, su dios es Marte, su dios es Nimrod, no es el Dios del Cristo, no es el que da vida y vida en abundancia, es el dios que destruyes y nada sobre mares de sangre, así es el dios de estos seres que perdieron toda moralidad, que se prostituyeron al poner su confianza en los hombres y no en el Dios verdadero.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario